Toda gran historia tiene siempre a uno o más involucrados y aquellas personas (aunque solo sea 1) que tengan un interés genuino por conocerla, deben comprender la génesis de esta en todas sus dimensiones.
Es así como me presento. Mi nombre es Sebastián
Santander Sánchez y mi profesión es Trabajador Social (tenía pensado escribir
“sexual” a modo de broma para que te rieras, pero existe mucha gente grave sin
sentido del humor). Bueno, Trabajo Social, más que una profesión, la considero
una forma de vida, y a qué me refiero exactamente cuando digo esto, es a que
creo profundamente que cuando uno elige un camino en la vida, este no está
determinado necesariamente por un sueldo ni por una posición en la sociedad.
Bueno, está bien, sé que me dirás que eso pasa con la mayoría de los
profesionales a lo largo de la historia, pero ya conoces al menos a uno que no
piensa como esa masa voluminosa infectada de ambiciones superfluas. Es en esta
reflexión donde tropiezo con el primer ladrillo que dará forma a este largo
camino (por favor no pienses que me caí y necesito que me socorras, porque ya
me limpié la sangre de nariz), ya que en la actualidad me he encontrado con una
situación realmente preocupante dentro del mundo.
¿Qué es eso tan preocupante que me está diciendo este
tipo que se cree gracioso y nadie lo conoce? Déjame decírtelo: “la expresión y
comunicación de las ideas escritas”.
Te propongo el siguiente ejercicio: deja de leer este
aburrido artículo por 5 minutos y usa tu celular para revisar tu Facebook o
Instagram (estoy asumiendo que los tienes) y revisa los comentarios de los
usuarios y te darás cuenta de los problemas que existen a la hora de querer
comunicar algo (ya sea por mala redacción, falta de ortografía, vocabulario
deficiente, entre otras). Lo más probable es que hayas encontrado algo por el
estilo, o quizá ya lo habías notado con antelación, solo que no le damos la importancia
necesaria al asunto, e incluso lo reducimos a algo accesorio.
En esta parte, me pondré como la persona grave que
mencioné al principio para decirte, qué si pensamos así, estamos bastante
equivocados, y te daré las razones que me han llevado a pensar esto: 1) somos
desconsiderados con los demás, ya que le damos a las personas que leen nuestros
mensajes un doble trabajo; al primero, hacer que interpreten el mensaje (bueno,
ya, sé que es algo que ocurrirá expresándonos bien o mal) y; segundo, de tener
que resolver el enigma ortográfico que le propusimos y; 2) en la sociedad
moderna, donde la mayoría de la gente (no digo todas para no herir
susceptibilidades) anda constantemente apurada, eso es una falta de respeto, ya
que toma tiempo entender el mensaje con estos fallos de expresión.
Si usamos la escritura para comentar el meme del
momento, al menos démonos un pequeño tiempo de verificar que lo escrito está
bien redactado y sin errores ortográficos. Si la usamos para enviar un mensaje
por Whatsapp (no diré nada en especial porque pueden acusarme de discriminador
prematuro si pongo un apelativo), hagamos el favor a esa persona de no tener
que mandarte “?” por cada mensaje (ya que hasta en ese simple signo lo hacemos
de forma incorrecta, aunque nos acostumbramos a entenderlo).
El asunto adquiere tintes preocupantes cuando
revisamos la ortografía de estudiantes y hasta profesionales de muchas áreas,
ya que, en lo personal, he visto documentos “sucios” ortográficamente hablando,
descuidando este aspecto totalmente. No quiero que pienses que soy una
eminencia en el asunto de la ortografía y la comunicación, porque no es así en
lo absoluto. Sin embargo, si por algún motivo me conoces, sabes de sobra que me
preocupo bastante sobre el asunto (si me llego a equivocar alguna vez, prefiero
que me lo digas para mejorar, en vez de burlarte). Es esta la preocupación que
me impulsa a querer aportar a la mejora en la expresión escrita de cada persona
que lo requiera y así logremos entendernos mejor, núcleo central del cómo
hacemos las cosas en la sociedad actual (ya que usamos nuestras redes sociales
gran parte del tiempo). Te pido que me des la oportunidad de mostrar contenido
en este espacio relacionado al aprendizaje y la expresión, como también me
propongas contenidos que quieras revisar y aprender de él (no muerdo ni sentiré
que me coqueteas si eres chica).
No pretendo burlarme de la forma en cómo cada persona
expone sus conocimientos, ya que ya dije que no soy autoridad del tema, pero
soy un convencido de que existen personas que asocian el aprendizaje formal a
algo aburrido y derivan que el conocimiento es sinónimo de tortura y
sufrimiento, cuando no es así bajo ninguna circunstancia. En el viaje de mi
vida, he aprendido a cuestionar esta premisa subconsciente, disfrutando del
conocimiento vez que leo un libro o quiero aprender algo viendo un video en
YouTube (sí, también he sido maestro en algo viendo videos en esa plataforma).
Aquí, intentaré que los contenidos que comparta en este espacio sean divertidos
y amenos para ustedes y juntos aprendamos a aprovechar la riqueza y belleza de
nuestro idioma, el cual está poco explotado y ensuciado por el uso excesivo de
informalidades y anglicismos.
No te niego que tengo un poco de miedo a aventurarme en este viaje de escribir, y nuevamente pido tu apoyo para saber si tengo el carisma para que leas mis contenidos o soy un personaje más de la larga lista de aburridos sujetos que no se ponen en tu lugar o llenan de basura el gran vertedero que es internet actualmente.

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