domingo, 21 de marzo de 2021

Inversión del Tiempo

 

El tiempo, tan amplio como su propia naturaleza; aquel que nos acompaña perpetuamente en nuestra vida y aquel que usamos a nuestro antojo sin ser sus dueños y tener la ilusión que controlamos.

Existen algunos que lo usan con inteligencia al planificar cualquier actividad que requiera la coordinación de este recurso; otros más bien han buscado volverlo un recurso tangible, lógica de nuestro sistema laboral actual, donde el pago del salario depende del tiempo en que logras ejecutar tus tareas, lo que se traduce en cantidad de trabajo * tiempo necesario = salario; y otros, al utilizarlos de forma de no eficiente, no tienen capacidad de medición de sus actividades y nunca concuerdan con los horarios que establecen cuando se coordina algún tipo de reunión social.

Existen personas que a actividad que emprenden, les preocupa lo que se van a demorar en reunir los elementos necesarios para ejecutar su acción y actúan con celeridad ante lo que tienen delante, En cambio otros, que demoran mayor tiempo en hacer lo mismo que alguien más veloz y todo transcurre de una manera mucho más lenta.

En estos casos, como otros muchos más, nos permiten empezar a aclarar que el tiempo es un recurso muy importante que tenemos a nuestra disposición, del cual podemos sacar un enorme provecho si lo sabemos utilizar de manera correcta de acuerdo a cómo concebimos el mundo. Esto nos permite decir que tiene un componente subjetivo, donde cada sujeto reacciona, ordena y ejecuta según sus experiencias a lo largo de su ciclo vital.

Por este motivo, existen personas que dicen que no les alcanza el día para nada y proclaman necesitar una mayor cantidad de tiempo para hacerlas. Otros profesan que su día es lento y que los segundos transcurren como si fueran horas, como si habitaran en una dimensión diferente a la que el “normal de la gente” dice vivir. Otros, que nos dicen que su tiempo está saturado y que siempre hay algo que deben hacer, ese mantenerse constantemente ocupado que genera cuestionamientos al resto, quienes valoran cierto tipo de actividades por sobre otras.

Lo primero a considerar con esta revisión, es el hecho de que debemos preocuparnos por nuestro propio tiempo, el cual transcurre inexorablemente y al cual vamos a sucumbir en algún momento. Usar nuestro tiempo para referenciar y categorizar las actividades de otros es un atentado contra nuestro propio destino, el cual estamos construyendo con el uso de nuestro tiempo.

Personalmente, siguiendo la línea anterior, soy creyente de que el tiempo se usa y que eso que llaman “perder el tiempo” es solo una estandarización que hemos establecido para ciertas actividades de ocio, donde de igual forma estamos usando nuestro tiempo para ellas.

Otra de las creencias que tengo sobre el tiempo, es que jamás debemos subestimarlo, debido a que en muchas ocasiones podemos tener la creencia de que no podremos lograr terminar la actividad que emprendemos. No obstante, si ponemos nuestra concentración en ello, los resultados podrían ser distintos a los que estamos visualizando en nuestra cabeza. Nuevamente, aparece el uso del tiempo como factor, ya que, en este mismo contexto, el tiempo lo estamos usando como profecía autocumplida en el momento que en nuestro dialogo interno decidimos que no alcanzaríamos a terminar sin haber intentado terminar. Es mejor decidir con nuestras acciones, dejando que el tiempo sea nuestro aliado, en vez de volverlo un enemigo, ya que nuestras excusas lo vuelven implacable y nos hacen perder importantes momentos por esto.

Yendo al tema del rendimiento y producción, es pertinente explicar también que existen situaciones donde debemos fortalecer la cadena de sucesos que hemos ido construyendo en lo que hacemos y no detenernos hasta completar la cadena, porque, si no lo hacemos, aparece eso de “perder el hilo” y retomar nos cuesta un tiempo mayor, alargando la actividad que pudo tomar menos tiempo originalmente. Sin embargo, no consideremos esto una verdad absoluta, ya que hay situaciones donde nos podemos sentir sobrepasados por lo que tenemos frente y es más efectivo cortar esa cadena por un minuto para reorganizar los elementos. Es eso que llamamos “desconectarse por un momento” y que resulta igual de efectivo que la continuidad. Se insiste en la idea de que nuestro comando es el contexto donde nos desenvolvemos y nuestras habilidades para adaptarnos a él son las cuales nos llevarán a los resultados que se formularon al combinarse.

Como punto final de esta reflexión, consideremos al tiempo según la siguiente frase, la cual nos invita ver el tiempo como un amigo, más que como una maldición: “el tiempo siempre nos dará la valiosa oportunidad de volver a empezar”. Se los dice alguien que literalmente comenzó de cero en el momento que escribió esto.



domingo, 14 de marzo de 2021

El Efecto Mariposa

Lo más probable es que alguna vez has escuchado esta frase “el aleteo de una mariposa puede provocar un tifón en otro lado del mundo”. Esta frase nos entrega una serie de enseñanzas y no necesariamente una de ellas es que las mariposas puedan provocar tifones, así que por eso lado sigamos disfrutando de su belleza cuando las veamos un algún lugar.

Según mi perspectiva, esta frase nos está entregando una gran importancia como individuos y nos vuelve responsables de nuestras acciones y hacernos cargo de ellas, sea cual sea el resultado.

En esta oportunidad, es necesario, para cumplir con más precisión al objetivo de este y los demás artículos, que contemos una historia cotidiana y vayamos analizando las distintas acciones implicadas para una mayor comprensión.

Esta historia es ficticia y no guarda ninguna relación a nadie en particular. Todo parte cuando nuestro protagonista se despierta en la mañana después de haber descansado lo suficiente y con la suave luz del sol brillando en su dormitorio. Él ama los días soleados porque le traen recuerdos de su infancia, la cual fue llena de experiencias positivas. Con esto en consideración, asumimos que este muchacho está con una disposición positiva para enfrentar su día, el que podríamos decir que es el aleteo de la mariposa, porque es la acción que llevará a todas las demás.

Luego de ese despertar, se dispone a arreglarse para enfrentar un nuevo día laboral y al terminar, se prepara su desayuno favorito, el cual disfruta con especial júbilo y se siente jovial. Esta parte de la historia es donde la suave brisa del aleteo, se fue mezclando con las corrientes de aire alrededor de ella, formándose una corriente un poco más fuerte, resultado de la sinergia entre energías.

Al salir de su casa y tomar el metro, su actitud es amable con el personal que trabaja ahí y no toma parte del ajetreo de la mayoría de los pasajeros, porque su actitud frente a ello es positiva y disfruta de buena música mientras viaja. En este punto, la corriente se va haciendo más fuerte y ya ha tomado la suficiente fuerza como para encontrarse en un punto más alejado del original.

Nuestro chico llega a su trabajo, el cual sabía que sería arduo, ya que se encuentra en un proceso clave de la empresa y debe estar más concentrado que nunca en su labor. Sin embargo, algunos de sus compañeros tienden a sufrir ataques de estrés en esas fechas y se vuelven poco respetuosos, lo que él se toma con respeto y no deja que interfiera en los grandes resultados que ha cultivado hasta el momento. Al contrario, siempre que encuentra la oportunidad, ayuda a sus colegas con algún asunto que les está dificultando. En relación a nuestra frase, podemos decir que con todas las interrelaciones que se han formado en su viaje, ya tiene la fuerza de un pequeño remolino que podemos distinguir.

Nuestro entrañable sujeto termina su pesada jornada de trabajo con la satisfacción de que pudo aportar a sus compañeros y también a sus clientes, quienes le manifestaron su alegría de haber sido atendidos por él, lo cual le da una inyección de motivación adicional para el compromiso al que irá, el cual es juntarse con una amiga que está pasando por un difícil momento emocional. Ya vamos observando que todas estas energías van creciendo exponencialmente y ya tienen la fuerza de un fuerte ventarrón que se formó gracias a las múltiples corrientes que se fueron reuniendo.

La amiga de nuestro protagonista está pasando por una ruptura con su pareja, donde sus hijos están en medio del conflicto, y a quienes ha repercutido de manera negativa, llevando esto a conflictos con sus pares y donde ha tenido que ir en repetidas ocasiones a conversar sobre esta situación con la dirección del colegio. Él sabe que, si se deja intimidar o absorbe estas energías negativas, no podrá ayudar a su amiga de ninguna manera, además de que atente contra su propio bienestar, por lo que adopta una actitud positiva, escuchando activamente y dándole tranquilidad a su amiga. En esta parte, podríamos pensar eventualmente en que esta corriente pudo volverse destructiva si el joven se hubiera dejado influir por el relato y llevado consigo ese enojo. En vez de eso, hizo que el tifón formado en ese momento, se usara como catapulta para actuar de acuerdo a la situación y siendo un aporte en todo momento.

No siempre podemos resolver los problemas de las personas, eso es algo que debemos tener siempre en cuenta vez que asumimos una posición de consejero, ya que nuestra influencia es limitada sobre los hechos de otros. Sin embargo, no significa que, por estos límites, vayamos por el mundo en una actitud prepotente, ya que no sabemos lo que esa actitud puede provocar en un lugar del que ni siquiera tenemos conocimiento.

Por estas razones es necesario mantener en vigilia nuestros pensamientos y acciones, ya que, como lo postula la frase inicial, si nuestro aleteo es una acción negativa, el tifón provocará un desastre de una magnitud desconocida y sin siquiera ser conscientes de esto.

Por último, quiero aclarar que quizás el Efecto Mariposa no va asociado a algo positivo, como la historia relatada. Sin embargo, debemos considerar la flexibilidad de los conocimientos y que estos pueden ser ocupados según nuestras necesidades (esta idea se profundiza en el artículo “El Valor de la Información”). 



domingo, 7 de marzo de 2021

Aquellos que Siguen tus Pasos

 

Cuando actuamos de una manera determinada, esa acción deja un efecto en otros, y por muy indiferente que pensemos que son nuestras acciones para otros, no es así. Esto se acentúa con más fuerza cuando llegamos a la paternidad o vivimos con niños, ya que ellos aprenden desde la imitación (ya sea bueno o malo lo que estamos haciendo) y es cuando se manifiesta la importancia de cómo estamos actuando frente al mundo.

Nuestra reflexión de aprendizaje en esta oportunidad se centrará en el efecto residual que nuestras acciones dejan en otros y poder ser una fuente de inspiración positiva para aquellos que deciden seguir nuestros pasos, que, si haces la observación, te aseguro con alta probabilidad que encontrarás a alguna persona que lo está haciendo en este momento.

Partiendo de esta base, podemos señalar que una de las premisas que sustentan este punto, es lo dependientes que somos de los otros. Sé que, en este punto, algunas personas piensan que no es así, pero sería equívoco tener esta creencia, ya que este artículo que lees en este preciso momento, lo estás haciendo porque una serie de personas lo hicieron posible (yo incluido). Quizá, creerás que por ser algo impersonal no eres dependiente, pero eso es solo un factor de nuestras relaciones humanas.

Teniendo en consideración nuestra necesidad imperante de relacionarnos con los demás, aparece un punto de mayor consideración y esos son los llamados “niños”, “el futuro del mundo”, “los reyes del ajedrez”, etc. Ellos necesitan de nuestros cuidados cuando comienzan en la interacción con este mundo y lo hacen con los medios que tienen disponibles. A medida que van creciendo, estas necesidades van mutando (algunas nuevas aparecen, otras se modifican y otras desaparecen), como también la forma de aprender sobre este mundo. Una de estas maneras, es la imitación, aquella donde observa con atención aquello que aparece delante suyo e intenta replicar esta experiencia con una acción propia.

Aquellos que son padres o quienes viven con niños deben prestar especial atención a este punto, el cual configura el futuro del niño. Esto puede no resultar nuevo para nosotros, pero tampoco lo es lo mucho que nos olvidamos de esto en lo cotidiano.

Podemos dar ejemplos de acciones cotidianas para comprender de mejor modo este punto: un aspecto que siempre aparece en nuestras relaciones sociales, es el comportamiento social, donde hemos llegado a consensos con una serie de reglas a seguir. Claramente, no seguimos este invisible protocolo al pie de la letra, pero sí nos esforzamos para no ser excluidos del o los grupos a los que pertenecemos. Por eso, acciones como comer con la mano, tiranos pedos delante de personas o actualmente no usar mascarilla en lugares públicos constituyen faltas a estas reglas. Ahora, si tú llegaras a hacer esto como algo “normal” o cotidiano delante de un niño, su forma de aprendizaje no le permite dilucidarlo como algo negativo a nivel general, ya que en su círculo esto es lo aceptado y lo “bueno”.

Lo preocupante de esto, es que, en la actualidad, nosotros les damos un acceso casi indiscriminado a la tecnología a nuestros niños, y es algo que cada vez se vuelve irrefrenable, ya que ellos nos ven a diario varias horas al día en nuestras pantallas pasando tiempo de ocio, trabajando, escuchando música, viendo películas o series, etc. Somos nosotros los responsables de esta situación en particular y debemos hacer algo para guiar de una manera más eficiente a quienes inspiramos.

Y no por señalar a los niños como los principales imitadores o seguidores, significa que no existan adultos que respondan a este comportamiento, como también el hecho de creer que tenemos una especie de inmunidad ante esta situación y nos dé vía libre para actuar sin más.

Nuestras acciones son un legado que deja rastro en aquellos que están observando de cerca. Por eso es tan importante que siempre actuemos de manera correcta, limpia y transparente, para ser motivo de orgullo e inspiración para quien sea el siguiente que porte la bandera que actualmente izamos nosotros. Esa bandera flamea con fuerza en proporción de nuestra dedicación y elegancia a la hora de emprender un camino, el cual, igual que nos gusta ver la playa limpia cuando la visitamos, a los demás, en el futuro, les quedará con satisfactoria alegría que su camino se revistió gracias a nosotros.



domingo, 28 de febrero de 2021

Tus Expectativas no sin Expectativas

 

Es difícil plantearnos esta cuestión en términos objetivos, ya que la primera posibilidad en la mayoría de los casos sería negar tal suposición, afirmando que efectivamente reconocemos lo que cada uno quiere para su vida, que uno es libre de vivir según estime conveniente, entre variadas respuestas dependiendo el estilo de cada uno. Sin embargo, debemos asumir que no es así, y oportunidad que tenemos de inmiscuirnos en la vida de los demás (sobretodo si se trata de nuestros vínculos más próximos) la aprovechamos para dar rienda suelta a nuestras opiniones, sin que estas reflejen necesariamente el deseo de la otra persona.

Las expectativas, aquellas que representan nuestras esperanzas de conseguir algo, están siempre al acecho de cualquier acción que emprendemos. No es dañino bajo ningún precepto que nosotros tengamos expectativas sobre nuestro futuro, ya que son estas las que van moldeando nuestras acciones y las experiencias que vivimos a lo largo de la vida.

Para entender lo anterior, imaginemos a una niña que quiere convertirse en cantante y desde su corta edad demuestra sus dotes vocales. Ella espera desde pequeña cautivar con su dulce voz a las personas que escuchen sus canciones y cada actividad que realiza apunta a lograr ese objetivo. Instancia que tiene para poner a prueba su calidad vocal la utiliza como catapulta para impulsar este sueño. Con cada vez que su voz se transforma en melodía, ella inconscientemente va construyendo este camino. Luego de esto, su voz comienza a circular dentro del mundo artístico y gusta a aquellos que captan el talento de personas como ella y le dan la oportunidad de llegar a más personas, donde a estas alturas su mundo gira sobre la música, la que terminó convirtiéndose en su mayor pasión.

Esta niña, como muchas más personas, logran materializar sus metas, no solo gracias al talento innato, sino que también se debe a que la práctica y disciplina lo cultivan diariamente. Pero lo más importante de todo, es que su entorno actúa como un importante agente que permite el desarrollo de esta capacidad, gracias al reconocimiento de su individualidad y de que estas habilidades deben ser explotadas para lograr la plenitud en la persona.

Sin embargo, aunque deseemos que estas historias fueran replicadas en todos los seres humanos que viven actualmente, no es del todo así, ya que el asunto se ennegrece cuando creemos que nuestras expectativas deben estar por sobre las demás, anulando cualquier opción que se nos escapa de nuestro campo de visión, o bien por creer erróneamente que se tratan de aspectos superfluos. La trayectoria del camino de cada persona debe estar marcada según las propias expectativas y no contaminarse por dictámenes externos que buscar estandarizar nuestras actividades, en pro de un mejor futuro colectivo, lo que ha demostrado no ser del todo cierto, ya que, como vemos en repetidos momentos, existen personas que jamás han podido dar luz verde siquiera a uno de sus deseos, lo que se traduce en una profunda infelicidad y merma nuestras ganas de vivir.

Para lograr avanzar por esta vía, les mostraré una alternativa de aprendizaje que puede ser de utilidad no solo para ustedes, sino que para quien pueden estar atormentando actualmente con sus opiniones de sobre cómo debe configurarse el mundo. Recíbelo como un intento de probar algo distinto, más que como una solución a tus problemas.

Enfocar tus energías: nosotros somos seres conscientes de nuestras acciones y que estas implican la movilización de una serie de factores que implican el uso de energía. Si bien es cierto, esta energía no la vemos, ni la palpamos, somos capaces de sentirla, por lo que existen en este mundo de alguna manera. Cuando somos capaces de concentrarnos en nuestros deseos y en lo que queremos, dejando de lado lo demás, nos percatamos de lo poderosas que son nuestras acciones, por lo que, podemos decir que, poner nuestras expectativas en otros es dirigir de manera equívoca nuestra energía.

Singularidad: es importante reconocer que nuestras creencias, actitudes, preferencias y todo lo relacionado a nuestro ser, es un punto diminuto en este vasto mundo de posibilidades. Cada persona que pisa este mundo configura el mundo propiamente tal y lo hace bajo sus premisas, cuestión que debemos respetar constantemente. Si guiamos nuestras actitudes hacia ese reconocimiento, la convivencia como especie claramente mejoraría, ya que nos centraríamos más en vivir nuestra propia vida, dejando de lado el “debería ser de esta manera”.

Múltiples habilidades: la gracia de esta vida es que poseemos un repertorio casi infinito de capacidades que se pueden explotar y mejorar finalmente nuestro mundo. Las personas que decidieron centrarse en cumplir sus expectativas, por muy contrariadas que hayan sido en relación con la de los demás fueron aquellos que aportaron de mayor forma a entregarnos herramientas o formas de hacer las cosas más sofisticadas.

Es nuestro compromiso con nosotros mismos, elegir (metafóricamente hablando) el libro que queremos leer de la enorme biblioteca de la que tenemos que sacarlo. No siempre será fácil vivir según nuestras propias expectativas, menos aún intentar exponerlas en los demás. Al menos yo, con todas las vivencias de mi vida, me atrevo a decir responsablemente que el objetivo que elijas estará lleno de baches que no solo están para impedir tu paso, sino que están para darnos la experiencia necesaria para seguir transitando por donde queremos. Por eso, a partir de ahora, vive tu propio camino y no seas un obstáculo en el de los demás.



domingo, 21 de febrero de 2021

El Alto Precio de Asumir

Es muy probable que, en algún paraje de nuestras vidas, hayamos escuchado frases como “es lógico”, “es de sentido común” o “eso es obvio” cuando estamos frente a una situación que en apariencia tiene solo una respuesta válida. Cuando hacemos esto, no estamos pensando en lo perjudicial que resulta para nosotros, ya que transformamos la vida en algo rígido, con respuestas predeterminadas, sin capacidad de cambio.

Primero que todo, nosotros vivimos en un mundo complejo, plagado de situaciones en las que no dimensionamos todas las variables inmersas en ella en el tiempo en que la situación tiene ocurrencia.

Las personas, invocamos al sentido común cuando una variable cumple un patrón repetitivo, que es comprobado por muchas personas además de nosotros, otorgando una especie de validez universal, la cual se replica mediante la transmisión de idea gracias al lenguaje. Sin embargo, hay algo clave que debemos considerar para ver que esta manera de pensar o actuar bloquea nuestra capacidad de aprender y potenciar nuestra curiosidad, compañero importante de aventuras a lo largo de nuestras vidas. Esto corresponde a lo que llamamos patrón, el cual implica una secuencia, que pueden ser sucesos, acciones, palabras o lo que pensemos sobre el asunto. Los patrones son muy útiles en nuestras vidas, ya que nos sirven para clasificar diversas variables que nos permiten ordenar nuestras ideas, lo cual es una catapulta para pulir a diario nuestro repertorio de habilidades.

Puede que nos resulte beneficioso a primera impresión el hecho de dar por sentadas las cosas con el propósito de ahorrar tiempo en analizar algo que ya hemos realizado en diversas ocasiones y todas llegan al mismo resultado, pero no siempre es así, ya que lleva aparejadas muchas desventajas que son igual de importantes. Son estas las que vamos a analizar en detalle:

Renuncia a la multiplicidad: al momento de asumir que algo es una cierta forma, estás renunciando a ver todas las demás posibilidades en relación a aquello que analizas. Como mencionamos antes, el mundo es mucho más complejo y dinámico a como lo podemos analizar. Somos una porción diminuta de todo el mundo, no tenemos las capacidades ni las actitudes como para que siempre las situaciones se cumplan a cabalidad según nuestros criterios.

Proclive a la pereza: el hecho de examinar profundamente cada situación es realmente exhausto y no siempre resulta en algo eficiente, aún mas pensando en nuestra sociedad actual, la que se mueve por la lógica de producción en masas que se ha replicado en nuestro diario vivir también. No podemos concluir que la totalidad de personas entra en esta categoría, ya que sería caer en la tentación de apoyar justamente esta idea, lo que no dejaría de ser contradictorio, ya que se busca el efecto contrario, pero sí podemos ver con claridad el hecho de que son cada vez más el número de personas que actúa portando el nombre de la agilidad para lograr su cometido, como si todo el mundo se moviera a la misma velocidad y tiempo. El mundo es una danza de distintos movimientos coordinados que actúan en armonía, donde esa varianza es la que otorga el brillo que la hace maravillosa. Examinar nos permite captar esos momentos y acercarnos a una perspectiva más amplia de lo sucedido.

Reducción de cosas: este punto es muy curioso, ya que nuestra capacidad de analizar nuestro entorno es inmensa, sobretodo cuando la complementamos con nuestra curiosidad por responder nuestras preguntas y experimentar con aquellas variables que nos permiten responder lo que nos preguntamos. No obstante, estas actividades se las reservamos al mundo de la investigación, plasmada en lo científico y lo académico y la respuesta resultante de aquellas acciones, al transportarse al “mundo común” son replicadas sin mayor cuestionamiento, como si esa respuesta fuera inamovible (ver artículo “¿Quién Empuña la Verdad?” para complementar esta idea). Siempre existirá dentro de este vasto mundo posibilidades que nos impiden observar la panorámica completa de cualquier cosa, pero que esta limitante, inherente a nuestra naturaleza, no se convierta en señal de comodidad para siempre dejar todo en manos ajenas. 

El aprendizaje y la invitación que se hacen en este y los artículos escritos con anterioridad es justamente a apoyar la idea de que siempre debemos estar informados sobre aquello en lo que nos vamos a interiorizar, teniendo siempre presente de que las limitaciones son como una especie de velo que cubre nuestro acceso a los distintos conocimientos circundantes. De nosotros depende ir destapando estos velos. Una forma de ellas es investigar de primera fuente o comprobando lo que escuchamos o decidimos prestar nuestra atención, ya que el precio es bastante alto cuando decides asumir que sabes algo sin poner a prueba tu sapiencia. 



domingo, 14 de febrero de 2021

1 + Cualquier Cosa

 

Este artículo nació en un páramo de mi vida donde vi con particular decepción el antónimo del título de este postulado, lo que me hizo cuestionar fuertemente nuestras acciones frente a cualquier situación o labor que emprendemos. En el recorrido de mi vida, noto con preocupación la baja motivación que las personas imbuyen a lo que hacen, todo porque argumentan no ver resultados al primer intento, movidos por ese contagioso pensamiento de inmediatez, como si todo fuera el equivalente a tomar una cuchara y llevársela a la boca. Lo que muchas veces ignoramos, es que este acto que en apariencia resulta ser sencillo, resultó ser complejo en algún momento de nuestra vida, solo que a estas alturas no debemos recordarlo.

La simplicidad, eso que no nos cuesta ningún trabajo realizar, como apretar el botón del control remoto para cambiar la televisión, requiere de arduo trabajo, como también de la interconexión de una serie de habilidades para lograr facilitarte esta acción.

Imaginemos que la persona que inventó el control remoto hubiera dejado de lado su proyecto solo porque al primer intento, no hubiera visto un resultado aparente a su labor. Es simple, no hubiese existido esta comodidad de la que disfrutamos en esta época.

Nuestra época actual está invadida de este pensamiento facilista, o la autodenominada “Ley del Mínimo Esfuerzo” que se propaga como un peligroso virus en nuestra mente, que nos hace actuar simplemente de acuerdo al resultado inmediato.

Cambiar esta mentalidad no es fácil, ya que requiere del esfuerzo al que no has estado dispuesto a superar durante este tiempo. Por ello, es que veremos los pasos que debemos seguir para lograrlo:

Eliminar el virus: piensa en que esta mentalidad merma cualquier posibilidad de lograr algo más allá de lo que has logrado. Míralo como un mal que requiere eliminarse y que tú puedes lograr mucho más si simplemente comienzas a agregar 1 más a lo que sea que hagas, como puede ser subir 1 escalón más en vez hacerlo en escalera mecánica, dedicarte a estudiar 1 minuto más al día para aprender las materias que te enseña tu escuela o universidad según sea el caso, echarle 1 cucharada menos de azúcar al té o café para cuidar tu salud, etc., etc., etc.

El fracaso es nuestro amigo: decir esta frase, requiere de una explicación para nuestros amantes de los resultados inmediatos, ya que hacemos un cortocircuito en su manera de actuar, ya que conciben al fracaso como un producto al que debemos desechar cruelmente, igual como lo haces con la basura.

Lo que ignoramos del fracaso, es el valioso aprendizaje que oculta detrás de ese dolor que implica, ya que todos pareciéramos olvidarnos que estamos sujetos a fallar y nos preocupamos excesivamente de aquello aparente y no lo que se forja. Si miras al fracaso como un descubrimiento, aprendizaje, aproximación o como tu forma de pensar lo denomine, verás que aquello es simplemente una de las formas que no debes hacer las cosas, que te acercas al camino, pero faltó un ingrediente, que quizás el tiempo de ejecución era menor o mayor y así con todo lo que imagines. El fracaso es un medio que te permite ajustar de mejor forma tus acciones y ordenarlas secuencialmente para ir creando la estructura necesaria que sirve de puente para lograr lo que te propones.

Supera tus límites: es una frase que en lo personal me encanta cada vez que la escucho o la leo, porque implica el apogeo de esta filosofía que espero les sea de utilidad, ya que implica una nueva manera de actuar y dejar de lado ciertas premisas que parecen dogmas en muchos casos. Echaremos caña a los ejemplos para explicarlo: cuando cocinas un plato, lo haces mediante la ejecución de pasos o una guía mental si es algo que realizas durante un tiempo prolongado. Sigues repitiendo los mismos pasos cada vez que te pones al frente de la cocina, pensando cada vez lo delicioso que te queda ese plato. En esta parte caíste en un dogma, ya que renunciaste a cualquier otra vía para llegar a lo deseado y estableciste el límite de tu preparación. Entonces, en ese momento necesitas modificar 1 aspecto de la preparación, pudiendo ser un ingrediente, una forma de manipular el alimento, incluir algo, etc., provocando que superes esa manera actual de hacerlo y llegar a nuevos caminos, hasta ahora inexplorados.

Sin embargo, este pensamiento solo se logra en todo su esplendor cuando te encuentras en aprietos y necesitas actuar con los recursos que tienes en la mano en ese momento, que son muy limitados. Es en ese momento donde la creatividad hace su aparición, permitiendo que crees un nuevo camino.

Agregar 1 a cualquier cosa es una forma de ir variando nuestras experiencias, entregándole una mayor riqueza a ellas, ya que las variables involucradas interactúan con nuevos elementos, creando dinámicas que nos permiten extender nuestros actuales horizontes y así llegar más lejos en nuestras vidas, no limitando este pensamiento simplemente a una carrera profesional, sino que, como lo dice el título, a cualquier cosa que te imagines.

Es hora de intentarlo, no dudando que ya existen un montón de personas que transitan estas vías cotidianamente, pero nosotros también nos podemos acercar a esto si ponemos nuestra voluntad en ello.



domingo, 7 de febrero de 2021

Árboles de Realidad


En este artículo, haremos una analogía en relación al cómo observamos el mundo que nos rodea. Esta será realizada con la cooperación de ustedes, imaginando los elementos que les voy presentando para que comprenden mi perspectiva sobre este tema tan complejo, discutido en muchas reuniones científicas a lo largo de la historia.

Si leyeron los artículos anteriores, entenderán que no busco decir que esto es una verdad absoluta. Mas que eso, es una mirada que se puede convertir en un aliado para ampliar tus aprendizajes.

Volviendo al tema, lo primero que necesito que imaginen es un árbol con las características que ustedes quieran. Eres totalmente libre de decidir su altura, grosor de la raíz y el tronco, tamaño de la copa, etc. (tómate un tiempo breve para hacerlo).

Antes de seguir al siguiente punto, es pertinente señalar que el árbol que creaste en tu mente es el reflejo de ti y lo que vendrá ahora será de acuerdo a esta creación. Ojo, no existe algo bueno o malo, solo es tu forma de ver el mundo, por lo que debes ser complemente honesto contigo mismo.

De acuerdo a tu árbol, es hora de que coloques ese árbol en un espacio amplio, rodeado de muchos más árboles, que representan el árbol de las otras personas que comparten junto a ti, teniendo sus propias características. Esto es cómo tú crees que los demás lo hubiesen creado.

Luego de que tu árbol se encuentra en un ambiente compartido, es hora de pasar al siguiente paso, el cual es explicarte que este es el árbol con el cual tú observarás el mundo que te rodea. Esto quiere decir que eres libre de ver el mundo de acuerdo a la amplitud, altura, proximidad en la que está con los demás árboles, etc.

Es importante que entendamos la importancia de que tu percepción del mundo va a depender desde donde te paras en el árbol. Por ejemplo, si decides observar desde una parte baja, esta observación estará cargada de cualidades, como también de privaciones. Aquí es importante distinguir que apertura y privación son dos aspectos que coexisten en un ámbito cualquiera.

Otro aspecto en el que existe ambivalencia respecto al cómo observas, se da en lo referido a la distancia que tienes respecto a lo observado. Sé que suena un poco engorroso a primera impresión, pero es por eso que usáremos un ejemplo para ir aclarando este punto: existen ocasiones en las que te acercas para observar en mayor detalle lo que ocurre alrededor de tu árbol. Con esta proximidad, nos daremos cuenta prontamente que observamos aspectos de los que no teníamos conocimiento y enriquecen nuestra visión de aquello que decidimos poner atención. Eso quiere decir que tenemos un mayor conocimiento local de las cosas, ya que los detalles son aquellos que aparecen en estas circunstancias. Sin embargo, corres el riesgo de perderte en los detalles o ignorar el panorama general de lo que observas, aspecto igual de crucial que el conocimiento específico, ya que es aquel que se asocia a lo macro, lo grande, lo general.

Nuevamente tenemos dos aspectos contrarios que coexisten en un solo objeto, cosa, situación o lo que sea que decidiste observar.

Haciendo conclusiones sobre el árbol en el cual nos paramos para observar el mundo, podemos decir que su utilidad no dependerá tanto si el árbol es milenario o un árbol que está en su fase de maduración y del cual no puedes ver desde tanta altura. Lo que importa realmente es tu capacidad de adaptarte al contexto de aquello que tienes al frente, ya que existirán ocasiones en los que tendrás que trepar mucho y subir un tanto para ver lo general y encontrar en él aquello que buscas; otras veces es necesario ver desde abajo y buscar las pistas que se encuentran en el ambiente próximo para lograr cumplir tu objetivo y; existirán veces en que tendrás que dar un giro de 360° para ver con rapidez todo lo que te rodea y rescatar las ventajas que te servirán para conocer tu entorno.

Las maneras en que nos ponemos a observar el mundo son inconmensurables, ya que, como existen árboles, existen seres humanos, demostrando nuevamente lo dinámico que son las perspectivas y puntos de vista.

La recomendación que puedo hacerles para incrementar los aprendizajes usando esta manera de ver el mundo es que nos adaptemos a la situación y a las variables asociadas a ello y poder atravesar los umbrales necesarios para que nuestra comprensión y conocimiento sean mayor y el uso de herramientas sea eficaz. También es necesario que sepan de que la forma en que observan en su árbol va a condicionar su manera de comportarse y enfrentarse al mundo. Es por eso, que cada persona es distinta en este sentido, ya que solo uno puede ver el mundo desde ese ángulo, aunque eventualmente otra persona invada tu árbol y decida observar desde él también.

De ahora en adelante es pertinente que te hagas la pregunta ¿desde qué árbol estoy mirando el mundo?, y te acuerdes de este artículo para llevarlo a cabo.



domingo, 31 de enero de 2021

El Dolor de una Caída


Este aprendizaje tuvo su génesis de una experiencia personal, la cual profundizaré desde todas las aristas mediante analogías y metáforas, con la finalidad de que les pueda ser de utilidad si alguna vez también se encuentran en esta situación.

Ahora, te pediré, al igual que la presentadora que aparece en el meme, a que me acompañes a ver esta triste historia:

Todo partió en una lejana aldea, donde un perro llamado Rantes, soñaba con escalar la montaña más alta que se veía desde su pueblo, el cual sufría por incesantes nevazones que acosaban a sus habitantes perrunos. El solo hecho de llegar a la montaña representaba un reto de valentía y solo algunos llegaron y volvieron sin magulladuras a contar su historia de éxito. Cada vez que esto pasaba, Rantes escuchaba con mucha atención e ilusión las proezas de estos perros y soñaba con llegar allá.

Rantes era considerado un perro muy veloz y se destacaba por su sentido de la solidaridad, ayudando a quien tuviera problemas de cualquier tipo. Un día, él se dijo que iría a escalar la montaña e inscribir su nombre en la historia. Sus cercanos le dijeron que a pesar de que lo apoyaban, no hiciera el viaje aún, ya que sentían que no era el momento indicado para realizarlo y que faltaba preparación por su parte. Rantes hizo caso omiso a esta advertencia y reunió una pequeña de manada de perros para lograr juntos la hazaña y se fueron dejando atrás su vida de seguridad y aciertos para lograr algo mayor.

Pasaron por la primera dificultad y atravesaron la aldea con algo de demora, lo que no disminuyó la energía y entusiasmo de Rantes para continuar con su aventura. Sin embargo, él notaba que faltaban elementos que servirían para llegar a la cima. Lamentablemente, él no tuvo el suficiente liderazgo para poner estos temas en la mesa, y cuando lo hacía, era con argumentos débiles, sin decirlo con convicción, como si no creyera en sus ideas y la manada no validaba esto y continuaban, descuidando por completo la comunicación necesaria para que el equipo continuara.

Con cada paso que daba, su energía y entusiasmo inicial se iba mermando y esto le hacía recordar las palabras que sus vínculos le habían recitado. Pensaba metafóricamente en cómo se hunde la casa a medida que se van haciendo agujeros y no haces nada por cubrirlos, más que colocar débiles parches que no sirven de nada. Se comenzaba a sentir abrumado, completamente sobrepasado por las condiciones a las que estaba sometido. Muchas veces no quería seguir escalando, simplemente quedarse en el lugar que estaba. Esta crisis se acrecentaba aún más por el hecho de que no sentía que aportara a la manada y agrietaba al equipo, perdiendo la comunicación y cualquier posibilidad de llegar a la cima.

Un día, perdió el juicio y salió solo a escalar durante la noche, en la completa oscuridad y con nula claridad mental y fuerza física. Lo hizo, no por alimentar su ego y quedarse solo con el crédito. Rantes ya sabía que no llegarían a la cima y como era de esperarse, dio el último paso que enterró la posibilidad de llegar a la cima, porque cayó violentamente hasta el pie de la montaña. La caída fue tan fuerte que incluso destruyó el suelo e hizo un gran hoyo, donde yacía un destruido Rantes, perdiendo completamente todo y quedando en la completa ruina.

Por la preocupación, sus vínculos más cercanos (unos pocos) llegaron al lugar, preocupados por el estruendo oído desde tan lejos, para darse cuenta que Rantes estaba malherido, no solo físicamente, sino que también su mente y espíritu habían sufrido.

Rantes, al recuperar su consciencia, se dio cuenta que había despertado rodeado de miedos e inseguridades que lo acechaban constantemente y no lo dejarían en paz. Sumado a eso, su apoyo se redujo al mínimo, dándose cuenta dolorosamente que muchos perros solo estaban con él cuando tenía algo que aportar. No obstante, Rantes supo agradecer a aquellos que le dieron la mano para sacarlo de ese agujero y juró, con la mano alzada al cielo, que no importando el tiempo que le tomaría, él lograría algo mucho más legendario que escalar esa montaña de la que cayó. Esa lección solo le serviría para aprender y volverlo a intentar, porque cada paso que dio, no fue una pérdida de tiempo, sino que una oportunidad para lograr lo que se propuso.

Estamos acostumbrados a oír magníficas historias de éxito, donde ignoramos u omitimos este doloroso proceso por el que Rantes pasó. No queremos saber nada del fracasado, del que falla, solo importan los aciertos y si podemos, subirnos al carro de la victoria, aludiendo patéticamente un logro que no nos pertenece.

Dicen que el fracaso es la forma de llegar al éxito, lo cual puede ser cierto, pero no nos olvidemos también lo doloroso que resultan estas historias para el protagonista, donde es innegable que todos los aprendizajes obtenidos a partir de esta historia quedarán grabados casi como los esclavos cuando eran marcados por sus amos con metal al rojo y serán lecciones que nos ayudarán a enfrentar el futuro provisto de esta experiencia.

Nuevamente, pondré a colación el rol protagónico que tenemos en nuestras vidas y será nuestra actitud para hacer frente lo que nos distinguirá. Si nosotros enfrentamos las cosas desde el dolor, tenemos la posibilidad de causar daño a quienes interactúan con nosotros, ya que dejamos que el dolor sea quien guíe nuestro accionar y el abanico de emociones negativas tomarán el control de nuestras vidas.

Por otra parte, si usamos todo ese dolor como fuente de superación con la cual navegamos por los movedizos mares de la vida, asumimos una actitud mucho más abierta, lo que, al largo plazo, nos servirá para evolucionar.

Si me preguntan a mí, si yo hubiera elegido lo que aprendí gracias al dolor que tuve que sufrir para aprenderlo, quizá existan ocasiones en que respondería que hubiera elegido no sufrirlas, pero, también es parte de la vida caerse y transformar ese dolor en algo positivo, ya que eres tú quien decide dentro de las infinitas posibilidades con cual enfrentas la vida. Usa ese dolor como el martillo que te ayudará a construir el puente para llegar a esa luz que muchas veces solo tú eres capaz de dilucidar, y aprende de los dolores de tus caídas.



domingo, 24 de enero de 2021

Valor de la Información

La situación que se presenta a continuación es algo que diferentes personas viven a diario y representa un obstáculo a la hora de flexibilizar los conocimientos y aprendizajes derivados de aquellas experiencias que tenemos delante. Esta se produce cuando se subestima la información que presentamos, por ser considerada “banal”, “superflua”, “basura” y muchos apelativos más que dejo a tu imaginación. Estas palabras inundan las redes sociales actualmente, como si la información fuera algo duro, sin capacidad de adaptarse al contexto, o tuviera valor solo en determinadas circunstancias, impidiendo su desarrollo y la posibilidad de mejorar algunos ámbitos con potencial si se combinara con esa información que extraes de esos medios con poco valor.

Dentro de mi experiencia personal, puedo decir con responsabilidad, que la información tiene valor e impacto según nuestra habilidad para utilizarla y no simplemente por su valor aparente, ya que un libro especializado puede tener nulo valor si no sabes aplicar los postulados que se presentan en él y un diálogo de una película puede resultar el descubrimiento de una forma de hacer las cosas con la cual trabajarás a partir de ese momento.

Estos párrafos no pretenden bajo ningún propósito descalificar la información circundante en los distintos medios de acceso (internet, bibliotecas, revistas, etc.), ya que es importante reconocer que el material creado posee un mérito propio, fruto de una extensa investigación y trabajo para dar vida a aquello que pretende atender. Es fundamental que gran parte de tu capacitación se centre en las averiguaciones propias de la habilidad que pretendes adquirir o mejorar, ya que el conocimiento especializado es una valiosa fuente que está a nuestro servicio.

Lo que pretende este artículo es que también distingas el valor en la información que no necesariamente tiene relación aparente al ámbito en el que te desenvuelves, e incluso, la información que no tiene valor alguno, ya que todo esto cimienta el camino para la mejora en la habilidad.

Dicho de otro modo, no existe impedimento en que busques aplicar un conocimiento que viste en tu serie de televisión favorita para hacer que el procedimiento laboral que más horas del día te exige lo realices en menos tiempo, ya que el valor está dado en tu capacidad de relacionar estas informaciones y darles la sinergia necesaria para que se transformen en un instrumento potente del cual puedes tener acceso.

Nuevamente, y quiero que siempre lo sepas, que siento, pienso y creo que uno es el responsable total de cómo lleva las riendas de su vida. Si bien es cierto, existen ocasiones donde te dejaste guiar y confiaste en la información de un tercero para aplicarla en algo que te reportaría ganancias y terminó en un rotundo fracaso, ese fracaso se debe a la responsabilidad que tú tuviste al simplemente haber replicado la información, no habiendo analizado el valor que tenía de acuerdo a la situación, o bien, por no haber complementado esa información con tus propias habilidades, ya que, aunque suene reiterativo, somos seres únicos, que ajustamos nuestras  acciones de acuerdo a nuestras experiencias. Nuestra agudeza debe centrarse en aquello que nos reporta valor y estar atento a cualquier indicio que resulte interesante para emplearlo. Obedeciendo al artículo presentado, debemos convertirnos en unos detectives de la vida, donde siempre estamos conectando sucesos que nos permita dilucidar aquello que estamos averiguando para resolver el caso.

Todos los profesionales de alguna forma realizan este ejercicio de extraer información de lugares que no son de su “jurisdicción” y la usan para darle un plus especial a lo que ya realizan. Si tú no lo has considerado o lo has hecho hasta ahora, te sugiero que te pongas en campaña, al igual que las parejas lo hacen cuando quieren dar el salto a la paternidad y le des el valor que corresponde a la información que digieres a diario. No vaya a ser en una de esas que descubras algo interesante y te sientas igual que aquel que se gana la lotería. ¡¡Te animo a intentarlo!!.




domingo, 17 de enero de 2021

Buscar la Forma

 

No todos los aprendizajes nacen de la reflexión o desde la aplicación inmediata de algún conocimiento o técnica. Este artículo tiene su vida mediante un mantra. Si no conoces la palabra mantra, en palabras propias, es similar a un eslogan, donde tus acciones se mueven mediante esa frase autoimpuesta (si estoy mal para los expertos en el tema, favor me lo aclaran). Bueno, volvamos al tema.

Este artículo se remonta a cuando mi hijo (se llama Maximiliano y es hermoso) tenía casi 3 años (tiene 6 años actualmente) y comencé a decirle que él debía “buscar la forma” para hacer lo que quería, ya que como los papás que han tenido niños/as de esa edad, saben mejor que nadie lo dependientes que son de uno. El asunto es que cada vez que me preguntaba sobre algo, le repetía este mantra, como el profesor te repetía que guardaras silencio en su clase, y observaba con atención sus movimientos y veía con gran sorpresa como lograba hacer lo que se proponía. De hecho, en esta misma situación, muchas de las soluciones a las que él llegaba eran más eficaces incluso que las que yo creía, dándome a entender que nuestra visión adultocentrista es una basura, ya que los niños tienen una capacidad de resolución que no debemos subestimar en lo absoluto. Al día de hoy, sigo repitiéndole estas palabras y él ya las comprende y se pone a pensar creativamente la solución para lograr lo que quiere.

Dejando de lado a mi hijo (ya lo he explotado suficiente y me pueden denunciar a la policía), esta realidad se nos replica a diario en la vida y en la sociedad, donde al momento de enfrentarnos a una situación, sobretodo aquella donde no disponemos de mucha información o no disponemos de ella, tenemos personas que se bloquean ante esta situación y se pierden de la opción de haber generado algo interesante de haber actuado de otra manera. Es a estas personas a las que va dirigido este artículo y donde intentaremos sistematizar este mantra que nació de una situación infantil.

Cabe señalar que estas recomendaciones no son en absoluto un acabado, ya que las maneras de hacer las cosas, como también el orden en que uno las hace, dependen exclusivamente de cada uno y al contexto en el que nos estamos enfrentando. Considerando esta aclaración, revisemos estas recomendaciones junto a un ejemplo práctico para entenderlo de manera íntegra.

El ejemplo es el siguiente: tienes que entregar un reporte importante para tu empresa y dispones de menos tiempo del habitual para hacerlo, sumado a que no debes dejar de realizar tus labores cotidianas (muy habitual en el mundo de la oficina)

Evitar pensar en los problemas: cuando se presentan estas situaciones, nos tendemos a abrumar por el hecho de tener menos tiempo y nuestro cerebro comienza a montar un operativo análogo al de la policía cuando desbarata una banda de narcotráfico, diciéndonos que tenemos menos tiempo y que no alcanzaremos a terminar todo, que nos tendremos que quedar hasta la noche en la oficina, que no dormiremos por tener que llevar el trabajo a la casa, siendo que teníamos un compromiso familiar y muchas más. Todo esto nos provoca angustia, ansiedad y/o frustración, empeorando aún más nuestra actitud frente al problema, el cual solo existe en nuestro cerebro, ya que, si lo pensamos fríamente, solo es una situación que se nos presenta de manera diferente a la habitual.

Pensar en alternativas: obedeciendo al ejemplo presentado, podemos pensar sobre los recursos que tenemos disponibles para superar la situación (experiencia frente a la labor encomendada, celeridad al utilizar los instrumentos necesarios, tiempo destinado al trabajo, entre otros).

Sobre estos recursos, podemos ir creando un esquema a medida que vamos trabajando sobre lo solicitado y lograr completar el trabajo, sin dejar de lado lo cotidiano. Es importante que pongamos nuestros pensamientos sobre aquello que soluciona el problema, ya que con esta actitud (contrario a la situación anterior) logramos avanzar e ir buscando la forma para superar lo que tenemos al frente. Además de esto, cuando logras superar dificultades, adquirimos nuevas armas, municiones y maneras de usarlas en nuestro repertorio que nos servirán en el futuro. Eso se llama EXPERIENCIA.

“Me estás diciendo cosas absolutamente majaderas que ya he leído en artículos de mucho mejor prestigio” es lo que invade tu mente, junto a que devuelva el dinero de la entrada (no, porque lees gratis este artículo), pero créeme que por mucha literatura que exista sobre esto, es penoso saber la poca aplicación de este principio en la vida real. También me ha tocado ver a gente que coloca a la mesa un montón de excusas ante los problemas, incluso cuando se le presentan las posibles soluciones.

He llegado a pensar que esta forma de actuar se debe a que comúnmente queremos decir que los problemas no son nuestra responsabilidad, ya que, “nuestro jefe fue quien nos dio menos tiempo y por eso no pude completarlo” en vez de sentarse desde el primer segundo para hacerlo posible. Esta mentalidad es la que merma nuestros sueños, ya que ponemos nuestras excusas delante, en vez de querer avanzar.

Problemas y soluciones son equivalentes al contexto, por lo que uno es quien elige al final desde qué vereda hace frente a la situación y es mejor a mi juicio, a modo de metáfora, que un niño tenga múltiples heridas por haber jugado que uno con la piel impecable viviendo una burbuja.

Para cerrar este artículo, les digo que, a partir de ahora, cuando se enfrenten a cualquier situación que les empiece a dar urticaria o les haga transpirar frío (por mencionar algunos), recuerden el mantra que le dije a mi hijo ¡¡BUSCAR LA FORMA!!



domingo, 10 de enero de 2021

¿Quién empuña la verdad?

 

Esta reflexión nació de un pensamiento casual, mientras viajaba a la casa de mi madre. Esta reflexión no es nueva dentro del mundo de las ideas, ya que me estoy refiriendo a “la verdad”, esa palabra tan manida (fanáticos del extranjerismo, no diré “cliché”) que nadie es indiferente a ella. Creo profundamente que esto que escribo te puede servir a la hora de valorar los conocimientos y afinar tus argumentos cuando defiendas algo.

Lo primero que es menester poner a la mesa es la definición de la palabra “verdad”, la cual, según la RAE es “propiedad que tiene una cosa de mantenerse siempre la misma sin mutación alguna”. Con esto en mente, es hora de poner ejemplos cotidianos.

Te acuerdas de ese juego de infancia que llamábamos “el teléfono” (sí, soy de los niños que también lo jugó) y cuando la primera persona decía el mensaje a su receptor y este lo replicaba al siguiente y llegaba al último (de repente era una eternidad esperar) y llegaba el momento de decirlo, el niño o niña decía cualquier epíteto, digno de un discurso presidencial.

Quizás este fragmento repleto de nostalgia e infantilidad, altera tus neuronas maduras y serias, pero las vamos a calmar dando un ejemplo a tu altura. Digamos que estás leyendo un libro especializado sobre un tema social, donde el autor dice tener la panacea de una problemática social y tú, como fiel oveja a su pastor, replicas estas ideas como si hubieras descubierto el secreto de la creación del mundo.

Si te das cuenta, las analogías contienen elementos similares, por lo que, si hubo un intento de atentado terrorista de tu parte a mi postulado, tus intentos esta vez no verán luz, así que guárdalo para otra oportunidad.

Estos dos ejemplos nos indican dos cuestiones que cobran importancia: la primera refiere a que el conocimiento que nosotros adquirimos es replicado según nuestro propio conocimiento previo y percepción que tuvimos a la hora de captar la información que se nos presentaba. Por este motivo, la persona del teléfono y la persona del libro, a la hora de transmitir lo que adquirieron lo hacen mediante su propia experiencia. Este primer elemento nos permite comprender que la verdad (sobretodo en cuestiones de información) no es tan inmutable de acuerdo a nuestra realidad personal, ya que nosotros siempre le iremos moldeando según la valoración que tenemos del mundo.

El segundo elemento, se da en el ámbito del cómo transmitimos los conocimientos, donde podemos ver el sesgo de la persona que se presenta como la emisora de información. Este sesgo es importante aclarar de antemano, ya que no quiere decir que la persona lo hace intencionadamente (bueno, obedeciendo al artículo, podemos decir que sí lo puede hacer así también) pero siempre debemos considerar que cuando estamos viendo un tutorial en internet o cuando estamos escuchando a un profesor, este presentará la información a su conveniencia y siempre faltarán piezas de ellas  (quizá son las piezas más pequeñas del rompecabezas), pero no significa que no exista la seriedad en lo que están haciendo. Antes de que pienses cualquier cosa, yo también estoy haciendo lo mismo, por algo es una opinión subjetiva.

“Ya, he leído una página de esto para decirme algo sin valor alguno”, podrás estar pensando tú en este preciso momento, pero déjame decirte que no es así. Esto que voy a escribir quiero que lo consideres como una posibilidad de aprendizaje y no como una solución, ya que la verdad se nos escapa de las manos siempre que intentamos atraparla. Los elementos de aprendizaje que te presento, son los siguientes:

Comprende: cuando adquieras un conocimiento, sea cual sea el medio, no juegues el juego “Simón dice” (como odiaba cuando me tocaba obedecer), ya que tienes la capacidad de procesar la información recibida y entrelazarla con los elementos que ya posees. Esta sinergia potencia tus capacidades en el ámbito en el que utilizarás esta nueva información.

Valor: el conocimiento no solo existe por la validez que posea, sino que también debemos considerar el valor que este tiene en nuestro diario vivir. Si aprendemos algo, es importante que captemos los elementos que nos sirven a la hora de construir conocimiento o decidamos aprender una nueva habilidad. Esto es meritorio explicarlo en otro artículo futuro en más profundidad.

Cuestiona: no solo es importante procesar y valorar lo que aprendes, también es importante que te preguntes si la reflexión que estás viendo en tus redes sociales y piensas que es digna de compartir o cuando escuchas al profesor en su clase y este te tiene extasiado con su cátedra contiene los elementos necesarios para lo que buscas aprender. Esto hará que te percates de si faltan elementos que debes complementar con otros medios (lectura, videos, audios, etc.) y puedas tener una perspectiva mayor de lo que te informas.

Para ir cerrando este artículo (“¡¡uuuf, menos mal!!), no quiero que piensen que los estoy abanderando para que ataquen fervientemente a los medios de comunicación, ya que somos nosotros quienes debemos tomar el toro por los cuernos y usar la información de acuerdo a nuestros criterios. El que sea cierto o falso dependerá de nuestra investigación e introspección y el cómo utilizar la información es nuestra responsabilidad. Soy creyente de que nosotros somos los responsables de lo que queremos en nuestras vidas y depende de nuestra habilidad de unir los elementos que vamos incorporando los que nos abren el sendero. La verdad es algo que, a mi juicio, es más que algo inmutable y que debes repetir sin más, sino que es algo que presentas para validar lo que estás mostrando al mundo.



lunes, 4 de enero de 2021

Un Nuevo Comienzo

 Toda gran historia tiene siempre a uno o más involucrados y aquellas personas (aunque solo sea 1) que tengan un interés genuino por conocerla, deben comprender la génesis de esta en todas sus dimensiones.

Es así como me presento. Mi nombre es Sebastián Santander Sánchez y mi profesión es Trabajador Social (tenía pensado escribir “sexual” a modo de broma para que te rieras, pero existe mucha gente grave sin sentido del humor). Bueno, Trabajo Social, más que una profesión, la considero una forma de vida, y a qué me refiero exactamente cuando digo esto, es a que creo profundamente que cuando uno elige un camino en la vida, este no está determinado necesariamente por un sueldo ni por una posición en la sociedad. Bueno, está bien, sé que me dirás que eso pasa con la mayoría de los profesionales a lo largo de la historia, pero ya conoces al menos a uno que no piensa como esa masa voluminosa infectada de ambiciones superfluas. Es en esta reflexión donde tropiezo con el primer ladrillo que dará forma a este largo camino (por favor no pienses que me caí y necesito que me socorras, porque ya me limpié la sangre de nariz), ya que en la actualidad me he encontrado con una situación realmente preocupante dentro del mundo.

¿Qué es eso tan preocupante que me está diciendo este tipo que se cree gracioso y nadie lo conoce? Déjame decírtelo: “la expresión y comunicación de las ideas escritas”.

Te propongo el siguiente ejercicio: deja de leer este aburrido artículo por 5 minutos y usa tu celular para revisar tu Facebook o Instagram (estoy asumiendo que los tienes) y revisa los comentarios de los usuarios y te darás cuenta de los problemas que existen a la hora de querer comunicar algo (ya sea por mala redacción, falta de ortografía, vocabulario deficiente, entre otras). Lo más probable es que hayas encontrado algo por el estilo, o quizá ya lo habías notado con antelación, solo que no le damos la importancia necesaria al asunto, e incluso lo reducimos a algo accesorio.

En esta parte, me pondré como la persona grave que mencioné al principio para decirte, qué si pensamos así, estamos bastante equivocados, y te daré las razones que me han llevado a pensar esto: 1) somos desconsiderados con los demás, ya que le damos a las personas que leen nuestros mensajes un doble trabajo; al primero, hacer que interpreten el mensaje (bueno, ya, sé que es algo que ocurrirá expresándonos bien o mal) y; segundo, de tener que resolver el enigma ortográfico que le propusimos y; 2) en la sociedad moderna, donde la mayoría de la gente (no digo todas para no herir susceptibilidades) anda constantemente apurada, eso es una falta de respeto, ya que toma tiempo entender el mensaje con estos fallos de expresión.

Si usamos la escritura para comentar el meme del momento, al menos démonos un pequeño tiempo de verificar que lo escrito está bien redactado y sin errores ortográficos. Si la usamos para enviar un mensaje por Whatsapp (no diré nada en especial porque pueden acusarme de discriminador prematuro si pongo un apelativo), hagamos el favor a esa persona de no tener que mandarte “?” por cada mensaje (ya que hasta en ese simple signo lo hacemos de forma incorrecta, aunque nos acostumbramos a entenderlo).

El asunto adquiere tintes preocupantes cuando revisamos la ortografía de estudiantes y hasta profesionales de muchas áreas, ya que, en lo personal, he visto documentos “sucios” ortográficamente hablando, descuidando este aspecto totalmente. No quiero que pienses que soy una eminencia en el asunto de la ortografía y la comunicación, porque no es así en lo absoluto. Sin embargo, si por algún motivo me conoces, sabes de sobra que me preocupo bastante sobre el asunto (si me llego a equivocar alguna vez, prefiero que me lo digas para mejorar, en vez de burlarte). Es esta la preocupación que me impulsa a querer aportar a la mejora en la expresión escrita de cada persona que lo requiera y así logremos entendernos mejor, núcleo central del cómo hacemos las cosas en la sociedad actual (ya que usamos nuestras redes sociales gran parte del tiempo). Te pido que me des la oportunidad de mostrar contenido en este espacio relacionado al aprendizaje y la expresión, como también me propongas contenidos que quieras revisar y aprender de él (no muerdo ni sentiré que me coqueteas si eres chica).

No pretendo burlarme de la forma en cómo cada persona expone sus conocimientos, ya que ya dije que no soy autoridad del tema, pero soy un convencido de que existen personas que asocian el aprendizaje formal a algo aburrido y derivan que el conocimiento es sinónimo de tortura y sufrimiento, cuando no es así bajo ninguna circunstancia. En el viaje de mi vida, he aprendido a cuestionar esta premisa subconsciente, disfrutando del conocimiento vez que leo un libro o quiero aprender algo viendo un video en YouTube (sí, también he sido maestro en algo viendo videos en esa plataforma). Aquí, intentaré que los contenidos que comparta en este espacio sean divertidos y amenos para ustedes y juntos aprendamos a aprovechar la riqueza y belleza de nuestro idioma, el cual está poco explotado y ensuciado por el uso excesivo de informalidades y anglicismos.

No te niego que tengo un poco de miedo a aventurarme en este viaje de escribir, y nuevamente pido tu apoyo para saber si tengo el carisma para que leas mis contenidos o soy un personaje más de la larga lista de aburridos sujetos que no se ponen en tu lugar o llenan de basura el gran vertedero que es internet actualmente.



Inversión del Tiempo

  El tiempo, tan amplio como su propia naturaleza; aquel que nos acompaña perpetuamente en nuestra vida y aquel que usamos a nuestro antojo ...